miércoles, 28 de abril de 2010

B.A LOVES ME


Todos deben saber a estas alturas (porque no me canso de hacerlo público) que I LOVE NEW YORK. Y sin embargo, tuve que escaparme a B.A unos días por laburo y me acordé, que del otro lado del Plata tengo un amante...
Buenos Aires me ama... aparentemente, y es un amor colectivo, que viaja en medios de transporte público, que no distingue calles ni avenidas, edades ni sexos. Buenos Aires me ama y su amor empieza, como siempre, por los taxistas.
Desembarco en Dársena Norte, frío polar, 7am, taxi. Me subo: “¿Donde vamos mami?“ me dice el chofer de cabellera blanca y 60 y largos.
Le doy las instrucciones del caso y, por supuesto, me pide que lo guíe...gracias a Dios por mis ancestros porteños y mis infinitas visitas a la Capital...A cada paso, es un cumplido: “como digas vida“, “muy bien mi amor“. Al rato me confiesa: “espero no ofenderte con el “ mi amor“, mi señora siempre me dice que un día voy a volver con un ojo negro pero tengo casi 70 años, siempre fui así, es mi manera de ser, no la voy a cambiar a esta altura, además...¿hay algo más lindo que una mujer?“. Me lo como, muero de ternura , ya no los hacen así...Le contesto: “la verdad no ofende, mucho menos los cumplidos, usted siga así: ahora salgamos de Pueyrredón y tomemos Córdoba que me ubico mejor!“
Llego a destino, dejo bolso y hago un cambio rápido de ropa porque tengo reunión en microcentro. Subte. A la segunda parada el tren empieza a llenarse y en la estación Carlos Gardel se sube una criatura...de Dios. Mínimo 8 años menos, físico de gimnasio y cara calcada de la del Dr Steamy de Greys Anatomy...por favor, esas cosas hacen mal. La muchedumbre nos va acercando, me mira...¿me mira mí o alguien al lado? Miro a a mi izquierda, colgada de la barra va una señora con un paquetón de Bon o Bon...que se yo, puede ser, hay de todo en la viña del Señor. Quedamos amasijados justo enfrente de la puerta, él adelante. Hago amague para sortearlo, se da vuelta y con unos ojos azules imposibles me pregunta: “¿Bajás en esta?“, “Sí“ contesto mientras me hago paso,“qué lástima“ fue lo último que escuché un nanosegundo antes que cerraran las puertas y el tren dejara la estación de Carlos Pellegrini.
Subo la escalera y salgo al bullicio...llego tarde. Apurada y creyéndome aún en Uruguay, me lanzo sobre una cebra haciendo uso incuestionable de mi derecho peatonal. Un BMW casi me pisa. Me quedo paralizada de botas de caña alta, minifalda bombé y tapado (sé que es irrelevante pero me encantaba mi outfit y en algún lugar tenía que describirlo). El auto también se detiene y el conductor es un contemporáneo que viene pegado a un Blackberry, visiblemente ocupado y contrariado. Le pongo mi mejor sonrisa y con la mano le señalo la cebra que marca el cruce peatonal. El muchacho (bombón) desfrunce el ceño y con una sonrisa Kolynos me hace señas para que pase, le faltó decir: faltaba más...adelante. Corriendo por Cerrito me topo con dos obreros que salen de la remodelación del Colón: a dúo suspiran un “hermosa“. El tapado ya no me contiene el ego.
Llego a la reunión con mi amigo a quién no veo hace más de un mes. Después de un rato de charla me dice:
-“Estás distinta“...
-¿Distinta como?, pregunto (siempre pienso que más que distinta estoy un día, un mes, un año más vieja).
-“Estás más linda, tenés, no sé, emanás una cosa...“ replica y las palabras se le pierden en el aire.
A estas alturas me estoy empezando a convencer que estoy buena y todo.
Comienza entonces el tour de presentación por los más de 20 empleados de la empresa. Llegamos a un cubículo donde una señora y un señor se interesan mucho en mi nacionalidad: “Que linda“ dice la señora...resulta que las mujeres argentinas también tienen buen gusto...Llegamos a la reunión con el Presidente de la compañía, un ícono, un hombre temible, un self made que no se deja impresionar fácilmente y que concluyó que “además de rápida e inteligente, sos muy linda“. Le digo a mi amigo: “desde la mañana vengo pensando que vivo en la ciudad equivocada“. Más tarde, almorzando en Pizza Piola, donde para colmo resulta que hasta conocía al maitre, otro amigo nos llama al celu y no tardan en llegar los cuentos de mi “éxito“ porteño, mi amigo le hace un resumen a mi otro amigo del otro lado de la línea y me pasa el teléfono: “Maestro“, le digo, “estoy pensando que vivo en la ciudad equivocada“. “Cachorra, me contesta, desde que tenés 15 años SABES que estás en la ciudad equivocada“. E vero...y sin embargo, no soy de aquí, ni soy de allá...y nunca me quedé quieta. Me entregué unas horas más a los mimos de esta amante porteña generosa que siguió obsequiándome con muestras de seduccción irresistibles.
Más tarde ese día, tomándome un café con una amiga (felizmente emparejada aunque no sin haber pasado las de Cain) empezamos a hacer un update amoroso del resto del grupete de féminas locales. Los cuentos tenían temibles semejanzas con las historias que escucho diariamente de este lado del río y, ni que hablar, con muchísimas de las vivencias que destilo en este blog: hombres que no quieren engancharse, que viven felices solos a punta de sushi, Iphones y gimnasio, relaciones que parecen idílicas y terminan con planteos inverosímiles, gente que se queja porque está sola pero cuando se encuentra sale corriendo, y otra sarta de males conocidos. Entonces llega la pregunta tan temida: ¿los hombres por allá también están así?
Silencio...la verdad, no sé como están los hombres...ni acá, ni allá, ni acuyá...Llego entonces a la conclusión de que, como todo amante empedernido, Buenos Aires tiene devoción por lo nuevo y ama las conquistas...una vez que te consigue, eso ya es otra historia. Por eso tomé una decisión: Buenos Aires y yo vamos a tener una relación abierta: ella siempre va a estar allí y yo, la visitaré de vez en cuando, hasta que la muerte -o un nuevo amor- nos separe y entonces, mi Buenos Aires querido, tal vez ya no te vuelva a ver.

KISS AND RUN


Entendamosnos...lo hemos dicho varias veces: una predica con el ejemplo. Es decir: una es soltera y no necesariamente por falta de opciones. Una no anda con el vestido de novia en el baúl. A una le cuesta poner apodos que terminen en “uchis“, “ordis“ y afines, de hecho a veces una recurre al “gordo“, denominación que utiliza tanto para amigos como amigas (cambiando la o por la a por supuesto) y que además permite no cometer errores garrafales y terminar llamando por el nombre de un ex a un potencial o actual. De hecho ni en las más largas de sus relaciones una recuerda haber caído en tamaña cursilería (bueh, capaz que alguna vez pero éramos tan jóvenes). Una se maneja sola, para que le lleguen al corazón tiene más barreras para traspasar que una represa, y acumula más malos pensamientos que una monja en el claustro. Cuando un tipo es demasiado bueno, la reacción que provoca es inversamente proporcional a la deseada por él: no será un serial killer? ALGO tiene que tener...A la hora de dormir, por más que sea julio en un recinto no calefaccionado, a una le cuesta mantener la posición cucharita. Una raras veces pregunta “¿donde vas? (más bien le avisan sin que lo pida) ni tampoco ¿de donde venís? (a lo sumo un “ como te fue“). Una no se pone de novia en 5 minutos ni sabe donde guarda los cubiertos ni las toallas el quetejedi de estreno (y si lo sabe porque de casualidad lo vió buscar un Tramontina en el primer cajón, igual pregunta...es un tema de respeto). Una jamás atiende un teléfono ni un timbre si no está en su domicilio, aunque el muchacho se esté duchando y repita como disco rayado, “ya voy, ya vooooy“, es más: una ni se lo alcanza para no tocarlo a riesgo de imprimirle una huella digital. Una puede llevar días, semanas o hasta algún que otro mes en estado de relación “indefinida“ pero aún así, no se autoproclama nada...lo deja fluir. Una no llama al teléfono fijo del susodicho (aunque lo tenga), ni manda mensajitos al celular...solo responde los que le mandan a ella. Una no propone encuentros, responde a citas. Una no tiene solo un Plan A...hay Bs hay Cs, hay amigos con derecho a roce, hay de todo, pero todo bien separado, al menos mientras dure la indefinición y no se pase a términos de exclusividad, los cuales, por supuesto, deben ser acordados mutuamente. De hecho si una decide otorgarle ese status de“exclusivo“ sin que el otro haya hecho ningún amague de corresponderla, haciendo gala de un respeto inédito hacia los derechos humanos entiende que, en definitiva, es una decisión personal y no cuenta con que sea en estéreo. En resumen: una piensa que es clara, concisa y hasta “moderna“ ...con 36 años a cuestas no presiona y hace gala de un sentido común insólito.
Pero parece que, al revés de lo que una podría pensar, lejos de generar un ambiente relajado donde todo fluye adonde tenga que ir a parar, la falta de presión por parte de la fémina genera en el hombre una necesidad incontrolable de mandar un mensaje, o, en criollo, de aplicar la fría...Todo marcha bien, tranquilo, relajado disfrutable...para una. Pero del otro lado la lectura parece que es otra: todo va demasiado bien, demasiado relajado y es demasiado disfrutable...¿ésta no se me enamorará? Chan...Alarma! Achtung! Paranoia autoproclamada! Y una, completamente ajena a tal proceso mental, empieza a encontrarse con conductas por demás bizarras que la llevan a pensar que está intimando con un Yeti.
Por eso, cualquier mujer moderna con mínima experiencia puede identificar un patrón recurrente en el Homo Erectus Fobicus, esto es hombre soltero con fobia al compromiso...al compromiso que ellos entienden TIENE que venir después de pasarla taaaaan bien y al cual temen sin razón lógica ni aparente. Porque atenti chicas (y esto es dixit) TODAS queremos ponernos de novias con ellos....glup! Ya quisiera una caminar por la vida con semejante certeza!
Por eso, he aquí un relevo primario de 10 cosas que a una le importan poco (o al menos no las asocia automáticamente con compromiso porque, convengamos, nos han presentado a hijos en la segunda cita y se han borrado ala 4ta) y sin embargo para “ellos“ son pivots en vínculos incipientes a los cuales la palabra relación les queda todavía MUY grande.
Estas son las 10 fronteras que un “saliente“ fóbico jamás traspasará en los inicios (desde los cuales no avanzará por definición propia del involucrado):

1. Presentarte a los amigos. Puede que el susodicho hasta te lleve a comer un asado a lo de la vieja un domingo, pero los amigos, esos que lo acompañan en sus “fechorías“, esos son impresentables...o más bien vos sos la impresentable frente a ellos! La realidad es que los amiguetes tienen la boca floja y carecen de la estrategia femenina de hablar sin dar info y, por ello, son armas letales. En eso las minas somos realmente más piolas: “Hola te presento a fulano..“(y por lo bajo todas saben que es el bombón que te estás curtiendo y silencian las aventuras del jueves anterior con la esperanza que se repitan al siguiente, con o sin el fulano presente).

2. Caminar con vos a horas insospechadas e inexplicables (diurnas, bah) por zonas de trabajo o el barrio de residencia. Si el Homos Fobicus se viera forzado a tal situación su primer reacción será aplicar la “estrategia celebrity“: ir dos pasos adelante, o dos atrás tuyo y tomando distancia en las esquinas, no sea cosa que haya algún paparazzi en la vuelta. Si vas a cruzar la rambla...mejor esperalo del otro lado...

3. La misma situación que la anterior pero incorporando algún gesto de cariño estilo manito, abrazo o beso robado...no no, nada de improvisaciones, aunque todavía tengan los dos el pelo mojado por el duchazo que se tuvieron que dar después de la maratón de sexo continuado que los tuvo encanutados 6 horas en tu departamento donde no faltaron los gestos más cursis del repertorio amatorio.

4.Invitarte a cenar o tomar algo después de la tercera o cuarta cita: tiene que surgir como plan espontáneo y mutuo y la cuenta, of course, es a medias.

5. Despedirse esbozando un plan concreto a un futuro semicercano.Para eso por suerte, ahora tienen a disposición el Facebook y el Messenger lo cual en el tanteador masculino “cuenta“ como contacto.

6. Hablar por teléfono delante tuyo...no sea cosa que saques conclusiones de algun tipo (¿ quién te está escuchando?)

7.Invitarte a un casamiento, cumpleaños, BatMitzvah o similar. Y sino después como te photoshopea de las fotos? Esta es la única que más o menos comparto pero dependiendo del grado de cercanía uno saldrá o no en las fotos y se ubicará -ubicada como es una- en un vértice fácilmente recortable...que es lo mismo que hacemos cuando nos toca la situación a la inversa.

8. Encontrarse con vos a la salida del laburo, de una práctica o en la bar propiedad de un amigo. No sea cosa que los amiguetes o compañeros lo “obliguen“ a ponerte título, se codeen y le tiren guñadas cómplices, aunque vos perfectamente podrías ser una prima lejana.

9. Prestarte la computadora para chequear mails.Seguro sos una hacker encubierta.

10. Permitir que te olvides de algo en su casa. Como si un par de medias, una bombacha o, Dios lo permita, un cepillo de dientes no sea deshechable. Si vos no revisaste bien, no te preocupes el lo hará por tí como si fuera el protagonista de C.S.I.

Chiquitooooos...si supieran que esa remera de hombre cómoda que le prestás para ir de la cama al living es uno de tus tantos souvenirs!
Así que chicos, relájense!!! Y chicas: hagamos un poco de docencia porque al parecer...algunas, al menos, la tenemos más clara! It is what it is... Y sino siempre está el honesto, viejo y querido: no sos vos soy yo..y dejémosla de ese tamaño..

lunes, 19 de abril de 2010

EL EFECTO MARIPOSA



Ya está, confirmado, Ricky Martin salió del closet o del placard en el que estaba encerrado ....solo para algunas almas demasiado inocentes (o con muy pocos kilómetros). El cantante boricua (el único sinónimo que logra encontrarle la prensa cuando lo tiene que citar más de dos veces en un párrafo) asumió su sexualidad y desencadenó con sus declaraciones el efecto mariposa...
¿Vieron esa teoría que dice que una mariposa puede batir las alas en una punta del mundo y provocar un tsunami en la otra? Bueno, eso hizo Ricky: tweeteó su manifiesto gay en ese site del pajarito que desvela a los representantes de prensa (porque las celebrities con móvil en mano se vuelven como mono con navaja publicando cuanta foto y cosa se les ocurre en el momento sin consultarlos y cagándoles el negocio) y zás... revolución! Trojas de talk shows analizando a ver si estuvo bien, si estuvo mal en haberse callado toooodos estos años, mucha gente al pedo vaticinándole el fin de su carrera basada en la imagen de macho latino, fans que lo apoyan a morir y otras que lloran como que se hubiera muerto...
Señores, señoras, gays, heteros, vamos....si de la ambiguedad vive el hombre hoy en día. Sino, como podemos explicar los hitazos de Pet Shop Boys o a Kate Perry gritando a los 4 vientos que besó a una chica...y le gustó! El que asevere lo contrario debería abstenerse de bailar cualquiera de Village People en casamientos, cumpleaños de 15 o Bar Mitvás.
Pero lo que más me desconcierta, es, valga la redundancia, el desconcierto de algunas fans.
Para empezar, deberían de haber sospechado en el momento que Ricky se empezó a poner más fuerte que cadenazo en los dientes...¿o hace cuanto que no frecuentan un gimnasio?. No sé como les funciona el Gaydar pero gran parte de la concurrencia que nos distrae de la clase de Power-Lo-Que-Venga frecuenta Chueka, Alexander o Caín. Ni que hablar de las primeras filas del spinnig: esos cuartos traseros capaz de partir una nuez no nos van a acompañar en este largo invierno ni en ningún verano y en vez de soñar con que nos inviten a salir es más realista pensar que nos terminarán pidiendo el fono de nuestro amigo gay adorado, compañero infalible del gym, ese que no responde a los deseos dictatoriales de hijos ni marido y siempre está al firme para acompañarla a una.
Ultimamente vengo comprobando que de 10 tipos solteros viables (si es que podemos juntar 10 con tanta facilidad), 8 son gays y, por ende, están destinados a convertirse en compañeros de shopping, de juerga, de cine, de teatro o de maratones de series de TV...de cualquier cosa menos de cama!. Porque si hay algo que se me dá bien es la amistad con el “tercer género“, por eso no es de extrañar que mi masa crítica de amigos con preferencias sexuales del mismo sexo sea un tanto voluminosa: tanto que es bastante improbable que si es gay y camina por Montevideo y su área de influencia, no sea mi amigo. “¡Un desperdicio!“- diría mi vieja (que aunque se lleva mejor yo con mis amigos, igual sigue pensando que todo hombre que prefiera a otro hombre es, en definitiva, un futuro yerno menos).
Pero aunque estos ojos ya no se asombran con tanta facilidad, y por suerte mi cabeza tiene banda ancha, la verdad que hay cosas que -entiendo- se pasan de modernas...como el cuento de mi prima argentina el otro día.
Resulta que ella tiene un amigo de sus tiempos de facultad, un amigo de esos gambas, que capaz que lo viste bueno en algún momento pero que, por suerte, pasó y dio lugar a una amistad adulta y plena que te hizo presenciar su consolidación profesional, su casamiento y el nacimiento, no de uno, sino de sus dos hijos. Todas estas felices ocasiones constituían un hito, una suerte de mojón en la carretera de esta amistad, en los cuales mi prima y su amigo se iban poniendo a tiro, como en los puntos de relevo de la Vuelta Ciclista. Y fue precisamente en una de esas “paradas“ técnicas en las que el muchacho le confesó que, aunque todo brillaba, lejos estaba del oro. En cuestión de días el matrimonio pasó a la historia y el muchacho encontró apoyo (literal) en un amigo que ya había deshechado a las mujeres de su menú hacía rato. La noticia no se hizo esperar y pronto supimos, no sin asombro (porque en palabras de mi prima “parecía muy machito“) que se había “cambiado de bando“. Y aunque a su cabeza hetero-cuarentona-conservadora, le resultó chocante, honrando su deber de amiga y café mediante no dejó de expresarle su más profundo apoyo y los mejores deseos de felicidad porque ahora, además, el muchacho tenía novio (que como podrán adivinar era el mismo sujeto que le “abrió los ojos“).
Pasó un año en el cual, como una mariposa que se encierra en su capullo, el personaje en cuestión fue mutando de un look chico-malo-intelectual-publicitario-cool-descuidé a una elaboradísima versión porteña de John Galliano. En el mismo tiempo no solo afianzó su relación con su novio y concretó su divorcio de la madre de sus hijos, sino que se consolidó como novel artista plástico. A comienzos de este año, en una abrasadora Buenos Aires, mi prima recibió la invitación al vernissage de una muestra colectiva en la cual su amigo exponía la primer obra conjunta con su nuevo amor. Y allá marchó, sin saber muy bien de qué se trataba y sin muchas ganas de averiguarlo... al fin de cuentas, un cacho de cultura nunca viene mal y menos en verano.
Apenas puso pie en el local fue interceptada por el novio de su amigo que,con profusas expresiones de cariño, la guió, emocionado, hasta la opera prima de la dupla. Y ahí estaba....en tamaño natural: su amigo en pelotas fundiéndose en un abrazo tanguero con su pareja (también en bolas) a los pies del Obelisco. Y la “obra“ proseguía: ellos corriendo por la 9 de julio, los dos subiendo al 60, amasijando en un banco de Plaza Italia... siempre en pelotas y con el pedazo bamboleando a ojos de toda la concurrencia. Las ganas de ser “cool“ y “moderna“ no pudieron más que la imagen del miembro de su amigo ampliado en ploteo adhesivo, mirándola directo a los ojos. Mientras se escabullía hacia el otro lado del local tuvo la “buena suerte“ de darse de pleno con el autor quién, acompañado de su hija de 4 años, la regresó al lugar de origen para explicarle con lujo de detalles y mucho orgullo su fuente de inspiración para el mural en cuestión. Dos días después yo escuchaba a una versión muy alterada de mi prima hacer catarsis desde el cuadradito de la videollamada del Skype : “en pelotas, entendés? Lo ví en pelotas!... yo, el novio Y LA NENA!“ -repetía azorada mientras se fumaba el 5to cigarrillo en una hora, en un vano intento por remover la imagen de su mente.
Pensé en decirle que no era para tanto, que la nena era problema del padre y en cuanto a lo demás, en realidad no sería ni el primer ni el último pedazo que vio en su vida. Que seguro no siempre hace tanta alharaca frente a este tipo de avistamientos y que, de últimas, más vale pedazo conocido que pedazo por conocer..al fin de cuentas era el de un amigo!
Pero me callé e intenté -sin mucho éxito- disimular mi risa tentada imaginando un posible futuro reencuentro de mi prima y su amigo . Es que no importa la amplitud mental de la que se pueda hacer gala, para algunos hay cosas que son, lisa y llanamente, demasiado, digamos...diferentes. Y con esa diferencia y el batir de las alas, una mariposa causa un huracán en el hemisferio sur.

jueves, 15 de abril de 2010

CUANDO TODO SALE MAL


Se te rompe el taco de una chatita, se desborda el café en el microondas, se te termina el gas en la estufa, se te lava el mate, se te moja la ropa colgada, volvés 3 días seguidos a una cama destendida, hacés desayuno, almuerzo y cena de delivery, se te cuelga la máquina, se te cuelga la mente, se te cuelga la vida. Ni el gato, ni el perro ni los pescaditos te reconocen. Tus amigos y familia se olvidan de copiarte en los mails o te llaman desde una reunión divertidísima a la que no podés ir. Todos te dicen que no cuando solo querés que te digan sí, el que te tiene que decir sí, te dice que sí, que está seguro de que no.
No conseguís cambio, no conseguís pasaje, no conseguís un taxi...o te pasa de largo no sin antes bautizarte pasando por un charquito. No conseguís dormir, no conseguís calentar los pies, no conseguís calentar el agua, no conseguís calentarte vos, no conseguís calentarlo a él. Pensás que es por tu culpa, por tu culpa por tu Gran Culpa. Pensás que vos tenés la razón y todo el mundo está equivocado. No sos vos, es él, no es él, sos vos, no son ninguno de los dos y es todo el mundo.
Una semana se vuelve un día muy largo y las horas son fracciones de tiempo muy cortas. Un día tiene 4 estaciones, pasás por todos los humores y todas las temperaturas. Te vas vistiendo en capas sin criterio, formás conjuntos inverosímiles, te desvestís de una y todo tu placard se va acumulando a los pies de la cama.
Llueve... llueve y a la lluvia se le suma viento y granizo, los paraguas se dan vuelta y los burletes no sirven. Todas son de cal y ninguna es de arena.
Cuando todo sale mal, lo mejor es sentarse y esperar a que se pase, porque desde abajo como decía esa canción de los 80s, the only way is up. Por eso me calzo el catsuit amarillo con rayas negras y encaro la espada, porque hoy, I am going to kill mil.

miércoles, 14 de abril de 2010

ALMOST FAMOUS


Dicen por ahí que todos tenemos nuestros 5 minutos de fama. Y hasta ahora, yo iba por la vida pensando que de la misma manera que nunca me gané un 5 de oro ni me caí en un avión (por suerte), en realidad no me iba a tocar. No soy famosa, no tengo pasta para eso...tampoco creo tener los anteojos negros adecuados (ando con unos Rayban truchos porque vivo perdiendo cuanto lente tengo y de hecho ahora que lo pienso tampoco sé donde los dejé). No pienso mucho lo que digo y hablo lo primero que se me viene a la mente, de hecho, no creo que tenga una instancia de filtro entre mi boca y mi cerebro...lo cual en Argentina me garantizaría pantalla chica a roletes pero en Uruguay me convierte en un arma letal.
Y sin embargo pasó. Pasó por acá y por lo que puede tener en común una conexión hecha en NY, con una amistad generada vía Facebook y un blog concebido para hacer catarsis. Como esos cuentos con moraleja que se entienden al final, algunas cosas cobraron sentido: al fin de cuentas fue mi “desgracia“ (chica-soltera-de-lengua-ácida-que-no-encuentra-su-lugar-ni-su-pareja) que me catapultó a la pantalla chica de la tele abierta, aunque sea por espacio de 40 minutos y bien lejos del prime time.
Como dijo un amigo avisado con tiempo del evento televisivo: perdónalos, no saben lo que hacen, te dieron un micrófono!. También otro que me vio on line desde NY me llamó al grito de “Tiembla Susanaaaa“ pero eso es anecdótico (aunque haya sido un mimo al ego).
Lo cierto es que, en medio de un día caótico y mojadísimo, con problemas que salían de abajo de las piedras y gente exhibiendo actitudes que te hacen cuestionar al género humano, me sentí distinta.
El teléfono no paró de sonar con amigos y familiares, el Wall del Facebook se pobló de mensajes de apoyo y tanto gente que conozco como otros desconocidos no pararon de felicitarme, básicamente...por ser como soy.
Y yo que tengo mis momentos, yo que tantas veces me cuestiono si ir de frente por la vida garpa, hoy no tuve dudas. Porque hoy tuve mis 5 minutos de fama y en vez de subírseme a la cabeza, se me bajaron al corazón.
Gracias a todos! Ahora los dejo porque, aunque tengo un grupo de fans en FB, tengo que volver a ganarme el pan con el sudor de mi frente, 5 minutos después...

miércoles, 7 de abril de 2010

EGO INVERNAL


Afrontemoslo, queda muy poco tiempo para que esas mesitas que los boliches y restoranes ponen en la vereda pasen a la historia.
De hecho, la gran mayoría de mis amigos-as que se quedaron por acá en Semana de Turismo se dedicaron en esos días de temperaturas indecisas y chaparrones temperamentales a hacer “el cambio“, léase, sacar la ropa de verano del ropero e intentar hacer entrar los buzos, tapados y camperas en el mismo espacio donde se apilaban mínimas y livianísimas remeras, todo mientras se atiborraban con Huevos de Pascua, total, la playa ya es historia...
Yo, sin tiempo ni ganas de chocolate, solo atiné a rescatar las medias largas que llegaron en mi valija en enero desde NY y, en un acto heroico, las estrené una tarde de sábado por debajo de una minifalda...negada la mina.
Pero la realidad es cada vez más contundente. Ayer, caminando por 18 de julio desde Ciudad Vieja me di cuenta que, aún en una soleadísima tarde de abril, las sombras ya no se proyectan igual y la avenida se sume en una oscuridad prematura a las 2 y media de la tarde.
Tengo sentimientos encontrados: me gusta la idea del cambio, de empezar a cocinar sopas calientes, no contar calorías, poner el edredón en la cama y planear fines de semana en lugares con estufas a leña, buena biblioteca y mesa de billar...pero me agota el solo pensar en encarar el placard, o la perspectiva de mis zapatones de felpa y la bolsa de agua caliente como compañera de cama, ambas crudas realidades inexorables cuando uno pasa por momentos en base single en un invierno montevideano.
Pero todo tiene sus bemoles, y con la bajada de temperatura (y la entrada del último ciclista de la Vuelta) empezó “oficialmente“ el año. Así que ahora, en esta mínima ciudad, estamos todos, ya sin excusas, yendo y viniendo a buscarnos el pan. Y algunos circulan espléndidos...y otras también. Sin tener que entrar la panza, sin luchar la celulitis, sin quemarnos la cabeza por cual será nuestro el mejor ángulo para sostener nuestra anatomía medio-en-bolas en una playa.
Ahora tenemos ropa señores, síiiiiii, ropa para lucirnos, para disimularnos, para tunearnos en definitiva.
Entonces, cuando el frío arrecia y la autoestima escasea, nada mejor que calzarse los tacos y asegurarse de cruzar Rincón y Misiones...

BLAME IT ON COHEN


Es increíble lo que hacen las ausencias..te escupen la soledad a la cara en una remera tirada, en un hueco en la almohada, en un olor que recién empezás a reconocer como cotidiano.
Lleva un tiempo de presencia notar las ausencias y eso es difícil para quienes no se detienen demasiado.
Desde hace un tiempo, me siento una Winter Lady, una dama viajera que no puede quedarse un rato, un camino con algunas breves paradas pero sin grandes amores...esos que quedan para los que solo saben detenerse.
Damned you Cohen! Y pensar que subí y bajé en el ascensor del Chelsea en tu honor, solo para recordarte...y vos me hiciste una Dama del Invierno que quiere algo de calor.

sábado, 3 de abril de 2010

¿CUANDO TE VIENE A VOS?


Te vino Andrés.
Te vinieron “esos“ días.
Te “bajó“el “período“.
O, mi preferida, “te enfermaste“...¿existe expresión más gráfica del imaginario colectivo de una sociedad machista?.
Los españoles la llaman la Regla, los médicos menstruación, los tipos: esos días en las minas se ponen insoportables...
Ehhh, a ver señores, no son precisamente ESOS días, es una semana antes, cuando devoramos chocolates como unas descriteriadas y lloramos por situaciones inverosímiles (ah, y de paso...el clítoris queda 3 cms más arriba de donde uds creen que está).
Pero bueno, sí, perdonen, estoy en ESOS días, los ESOS posta, los previos...y no es un buen momento.
Todo me molesta y, peor aún, TODO me afecta. La Reina de Hielo llora con el comercial de Coca Cola, la profesional realizada se cuestiona el orden de prioridades de su vida, el llanto de los niños le resulta particularmente intolerable y percibe olores que desconocía o incluso algunos se los inventa.
Que tema, que temón.. ahora, si vivo con esto desde los 12 debería estar acostumbrada ¿no?.
Y sin embargo, sigue siendo un evento que adquiere distintos grados de protagonismo en la vida de una en función de la cantidad de hormonas que va dejando por los caminos de la vida..(que dicho sea de paso, como dice Vicentico, NO SON los que yo esperaba).
Me acuerdo la primera vez que vi un Siempre Libre...claro que como no sabía qué era tampoco captaba la ironía implícita del nombre del producto. Creo que yo tenía 9 años y el adminículo desconocido era de mi madre. Le pregunté qué era eso y la vieja cerró la puerta del baño y me dio la versión completa (hay que entenderla, por ese entonces ya tenía 4 hijos y prefería ser más ejecutiva).
Salí del baño 15 minutos más tarde con los ojos como platos y mirando a mi viejo como si fuera un sádico.
Después se me pasó (por suerte)...aunque evito -calculo que como todos- la imagen mental del evento cuya consecuencia fue que yo viniera al mundo.
Me acuerdo también la primera vez que un adulto de fuera de mi familia me habló de la menstruación.
Fué en 6to de escuela y estábamos tratando algún tema relacionado con las básicas reproductivas de la biología (protozoarios, reproducción espontánea y todo eso que ya me olvidé).
No faltaban por ese entonces las mentes inquietas que van derivando la conversa...aún a esa edad. Y no pasó mucho rato antes de que la profe se encontrara atrapada entre su deber docente y la posibilidad de comprometer el magro sueldo que cobraba como empleada de un colegio privado en plena dictadura, cuando de “eso“ (y de otras cosas) no se hablaba tan fácilmente.
La pobre tenía cara de estar preguntándose por qué cornos no se nos despertó la curiosidad un año después cuando ya íbamos a tener un profesor por materia y el fardo le hubiera caído al de Biología. Pero bueno, de tripas corazón...peor hubiera sido si preguntábamos qué era una democracia.
La puerta que daba al pasillo estaba entreabierta, Miriam (así se llamaba la profe) relojeó por las ventanitas que daban al pasillo y la cerró. Y arrancó la explicación ante una audiencia completamente cautivada. Lo primero que hizo fue dibujar un “útero“ (que se parecía más a un globo) en el pizarrón y explicarnos que “algunos llaman a la menstruación el llanto de la madre frustra“
Zas. Ya está. Error, Danger, Alarma, Cortocircuito.Trauma instantáneo.
Una, mero proyecto de mujer que ni había siquiera pensado en reproducirse porque eso era algo “de grandes“, ya tenía decretado de boca de la maestra que una vez por mes iba a “llorar“. Es más, no reproducirse era una posibilidad.. una posibilidad que hacía llorar! No me malinterpreten, adoraba a Miriam, tengo de ella mis más tiernos recuerdos, y también entiendo que la pobre mujer estaba tratando de hacer fuego con dos palitos porque en esa época la docencia contaba con muchos menos recursos e infinitas más responsabilidades que no quedaban, como hoy, en manos de las Ceibalitas...pero ¿el llanto de la madre frustra? COME ON!
Después vino la fase en la que, ya “señoritas“ en los últimos años liceales, nos queríamos deshacer de la menstruación porque era un escollo en el camino...en el camino a irnos a la cama con alguien. Ahí ya una se puso más ducha, vinieron las visitas al ginecólogo, las Minifem ¿se acuerdan?...
Que inconcientes...claro que en esa época el HIV era una sigla no muy escuchada, nadie entendía que le había pasado a Rock Hudson y pasaron un par de años hasta que salió el primer comercial y fue el del surfer! (que era más difícil que entender El DIrigible).
La cuestión es que en esa fase tenías una relación de amor-odio con “aquella“. Querías sacártela de arriba pero tu peor pesadilla era que no te viniera...porque todas sabíamos lo que eso quería decir: kilombo en puerta (¿o debería decir bombo?).
Y es verdad, como vaticinó Miriam la profe de 6to, lloramos...pero no necesariamente una vez por mes.
Lloramos porque el chico que nos gustaba se ennoviaba con la linda del colegio, porque nos salían granos, porque teníamos que estudiar y no podíamos ir a bailar o porque cuando, finalmente, nos “entregamos“ al que ingenuamente creímos que nos iba a acompañar toda la vida resulta que ni siquiera pasó el primer año de Facultad.
Pero sobrevivimos incorporando al botiquín los dichosos Siempre Libres (porque había que ser práctica como decía la chica del comercial), fuimos tranquilas como la Oreiro porque íbamos con OB, entendimos que teníamos que protegernos todos los días (y no solo “esos“) con Carefrees y dimos gracias al cielo por el Ibuprofeno.
Me acuerdo que de chica marcaba en flúo en la agenda los días que “me venía“ y esperaba atenta como Blandengue la fecha del regreso.
Y entonces, hace un par de semanas, en un almuerzo de amigas en la Ciudad Vieja, tratando de ponernos al día en nuestra escasísima hora disponible en medio de la jornada laboral, pude comprobar que ahora, que pasamos los 30, algunas cosas han cambiado mucho...y otras nada.
-“Che Maca, ¿te acordás cuando fue que vinimos a almorzar la última vez?“ , me pregunta Amiga no.1.
-“Mmmm que se yo, ¿2 semanas?¿3?...“, respondo yo completamente perdida ya que últimamente las semanas me tienen tan en la vara que son un solo lunes larguísimo.
-“Ay nena, a ver, preciso más data, una o dos? No es lo mismo!“, increpa.
-“Bueno pero¿ que estás calculando?“, pregunto con mirada cómplice al pedo porque a esta altura y con noviazgo establecidísimo con un mega candidato tiene una sola cosa que calcular al respecto....
-“Cuando me vino la última vez“, me dice con cara indescifrable que oscila entre la curiosidad y la preocupación.
-“AH BUENOOOO“-interrumpo el trago de coca Light- “pero... hay chances?“ levanto la ceja divertida, todas queremos ser tías honorarias de ella.
-“Y sí te diría que sí un par de cagadas nos mandamos, pero quiero saber porque me toy comiendo todo y tengo las lolas que me explotan...ah, y lloro por cualquier cosa“,me contesta.
Y a mí me suena a conocido pero de lo conocido de todos los meses...igual no digo nada porque en algún lugarcito de mi corazón me encantaría que la “cagada“ se le hiciera realidad.
Atacamos las ensaladas que llegan justito a interrumpir la conversa hasta que, mientras ensarta un tomatito cherry con el tenedor, Amiga no. 2 aporta:
-“Yo me acuerdo que a mí me había venido también, estábamos sincronizadas“. Bien, avanzamos un par de casilleros en el camino a resolver el misterio.
-“Ahora que lo pienso yo también estaba, me acuerdo porque me diste un Ibumidol con el café porque yo nunca tengo“, recapitulo yo.
Nos reímos las tres reconfirmando el mito popular de que cuando 3 minas andan mucho juntas se les coordina el reloj biológico.
-“Pero ¿en qué día estabas?“, insiste Amiga no.1 y esta pregunta va dirigida a las dos. Difíciles por 3.000, retrocedemos 10 casilleros, vuelva a tirar...
Silencio....
-“Yo creo que me lo anoté en la Palm“, contesta muy segura Amiga no. 2, “ahora llego a la oficina y te paso un mail“.
Atrás quedó el flúo enmarcando días en las agendas de Hendy, atrás la relación de amor-odio con aquella, atrás la paranoia: ahora, para esto, también las mujeres modernas coordinan agendas.
Porque como todo en esta vida, las cosas, con perspectiva, se ven por suerte mucho mejor.

viernes, 2 de abril de 2010

IN OR OUT A RELATIONSHIP?


Hace 3 días, 72 horas computadas y 4.320 minutos insufribles que mi adorada amiga desconoce su Estado Civil.
La escucho mientras peleo con las básicas del InDesign, laburando en estos días feriados en los que se suponía que me iba a entregar al maravilloso arte de hacer nada...nada o todo lo que tenía pendiente.
Pero no.....no me rasco a la sombra de un tilo: laburo, laburo para no perder la costumbre ¿vió?
Laburo y hago catarsis con mi amiga...(bah mi amiga hace catarsis y yo acoto mientras laburo).
Resulta que su más reciente adquisición masculina, flamante-joya-nunca taxi, con escasos 2 meses de uso, está perdido en acción...Pero atención, esto NO es un problema...esto es lisa y llanamente un simulacro.
¿Porqué? Por tooodo lo que sigue: resulta que el muchacho está en vísperas de la apertura de su restó porteño, un proyecto que le insumió todo su capital, su energía y su tiempo...como todo proyecto sudamericano llleva un retraso directamente proporcional a la inversión.
Y el muchacho está nervioso. El muchacho está estresado. Y además, aparentemente, el muchacho tiene una paramétrica muy personal a la hora de medir la frecuencia promedio mínima de contactos necesaria para mantener una relación a la distancia. O sea, el tipo es un egoísta, y encima un egoísta que se lamenta: le molesta ser tan ególatra y preocuparse tanto por sí mismo, dice mientras se lamenta (pero no hace ni un amague de proponer un Plan B no sea cosa que haya que preocuparse de alguien más). Además de todo anteriormente mencionado, el muchacho está desconociendo una verdad incuestionable: si hay algo que viene con la edad son los problemas...y cada vez más gordos.
Inevitablemente, a esta altura del campeonato, lo que también viene con las relaciones son los planteos, y en boca de mi amiga valenciana vienen rapidito como delivery pocitense.
Precisamente por eso, 3 días atrás, la susodicha decidió explicarle CLARAMENTE al implicado que precisaba digamos una mínima de contacto diario virtual para no sentir que, en realidad, el chico era fruto de su frondosa y madura imaginación de periodista que pasó los 30 sin haber pasado por el registro civil ni la sala de partos.
En este caso la respuesta fue bastante atípica... básicamente: no soy yo, sos vos.
Porque de alguna manera, al parecer la ansiosa era ella, porque él era perfectamente capaz de hacerse cargo del promedio mínimo de sms o sus equivalentes (mails, mensajitos facebookeros, llamadito corto, etc.), solo había que dejarlo ser...
Mala, mala, mala eres...
Entonces mi amiga decidió otorgarle el beneficio de la duda (a fin de cuentas no es cuestión de ser taaaan intransigente) y hacer un simulacro, una suerte de experimento: cortarse los dedos y llenarse la boca de bizcochos y cigarrillos antes de establecer cualquier tipo de contacto con él.
Pucho, pan con grasa, Google, You tube, pucho...
Y acá estamos: 3 días, 72 horas y 4.320 minutos después con un cri cri de grillo como música de fondo.
En un flashback totalmente involuntario pero pertinente, me retrotraigo a mis 8 años, al arenero del colegio, dos días antes de terminar el año cuando Marcelo, mi inseparable amiguito de curso me propuso ser novios.
Cabe aclarar a los jóvenes lectores (que seguramente tienen mejores cosas que hacer que leer y tratar de entender este blog, pero por las dudas y para ampliar audiencia) que por esas épocas este tipo de acuerdo no se sellaba con un par de tragos en un boliche, ni con besos descontrolados que llevan derechito al catre más cercano. Tampoco había que esperar “tiempos prudenciales“, lisa y llanamente porque no manejábamos conceptos tales como “mis espacios“ ni “mis tiempos“, esos eran bienes comunes (que más adelante se convierten en bienes comunes de uso exclusivo como los jardines cerrados de la planta baja en las propiedades horizontales ¿vieron?).
La cuestión es que el Chelo se la jugó y me hizo gancho... así, sin más, sin vueltas, sin trámites, sin drama: enganchamos los anulares y presto!....eramos novios.
Creo que nos tocó sentarnos juntos en el acto final del colegio al día siguiente. Cantamos el himno desafinando a lo bestia, hicimos el ridículo bailando el Pericón y después, cada uno por su lado a sus sendas vacaciones de verano.
Ahora que lo pienso, éramos unos visionarios en Chelo y yo, éramos lo que sería hoy un matrimonio moderno, modernísimo, con cama y todo afuera...claro que ni él ni yo teníamos ni idea del futuro aunque, en retrospectiva, era bastante predecible no? (N. de la R. él hoy es gay, vive en Europa y yo soy soltera y vivo acá).
La cuestión es que partimos, felices, a construir castillitos de arena, pedir moldes prestados y jugar a las maquinitas en distintos balenarios.
Y me olvidé.
Y se pasaron 3 meses.
Y volvimos al colegio.
Dos semanas después del primer día de clases, Marcelito apareció en el arenero con cara de preocupado a recordarme nuestra “relación“ y, ya que estaba, comunicarme que en realidad teníamos que terminar, que no era yo, que era él (¿les suena?), que en el verano había coincidido en el camping con Carolina y ahora queria pedirle a ella que fuera su novia.
Si por esas épocas hubiera tenido el repertorio de boleros que hoy tengo en mi haber le hubiera dicho “se me olvidó que te olvidé“. Pero no le dije nada, más que “bueno, dale“. Juntamos los anulares y así, sin anestesia, “cortamos“.
Y yo me fui a comprar un Cande a la cantina.... sí, definitivamente precisaba algo dulce.
Le hago el cuento a mi amiga. “Bueno“, acota, “por lo menos a los 8 años tuvo la decencia de ser claro y formalizar la ruptura...“.
Y sí, en eso, tiene razón, grande Chelo..
Pero en este caso: ¿Qué hacer? ¿Cuál es el protocolo a seguir? ¿Esperar sin desesperar?, ¿Llamar y cortar a ver si sigue respirando y no quedó tirado en un acceso de la autopista Oeste?, ¿Caer en el restó dentro de un año y que te salude chocho como a una vieja amiga mientras te presenta a la nueva novia? ¿Es pertinente cambiar el recientemente alterado estado civil en el Facebook?
Considerando que el susodicho vive del otro lado del charco sería un lindo sacudón...ahora si el pibe se entera y, eventualmente muestra algún tipo de reacción, quiere decir que tiene tiempo para estar chequeando el Facebook....entonces ¿cual es su explicación para este silencio cibernético y telefónico?
Tipear o no tipear...que momento. ¿Encarar tremenda comprobación y rescindir el último restito de credulidad?
Eso sería una típica cagada de feriado como dice la Loca de Mierda de MTV...
Me vienen a la cabeza mi abuela y mi abuelo...sin Skype, sin Mail, sin MSN, sin SMS, sin Facebook, sin MySpace, sin teléfono.
Cuatro años a punta de cartas que iban y venían de un lado para el otro del Río de la Plata en el Vapor de la Carrera (que por ese entonces no tenía tantas frecuencias como Buquebus).
ESO, señores, ESO es Amor con A mayúscula! (Eso o unas pelotas infinitas y muy buena capacidad de autosatisfacción...)
Pero hoy ya no nos hacen de esa manera... hoy ya nacemos digitales, sobrevendidos, sobreexigidos, sobresaturados y con poquísima paciencia.
Por lo pronto, lo poco que puedo decirle a mi amiga que prendió su tercer cigarillo de corrido es que es el Estado Civil también puede tomarse un feriado.
Ya se verá el lunes, otra vez, sobre la ciudad....
Y si no, siempre estarán los Candes y las amigas gamba.